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Así se vivió la Noche de los Museos

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Maestro Carlos Chaclán diserta y ofrece muestras musicales de instrumentos mesoamericanos en el MUSAC.

El Museo de la Universidad de San Carlos (MUSAC) y el Museo de la Cinemateca Universitaria participaron en la octava edición de la Noche de los Museos con exhibiciones, conferencias y otras actividades culturales extraordinarias, a las cuales el público tuvo ingreso y transporte gratuito.

“Ofrecimos con entusiasmo y responsabilidad cinco salas de exposiciones con escultura y pintura de artistas nacionales y noruegos, fotografías de Quetzaltenango e historia de nuestra tricentenaria universidad, con el objetivo de fomentar la identidad social de los guatemaltecos”, informó la Licda. Carolina Castillo, coordinadora del MUSAC.

El arquitecto Carlos Valladares Cerezo, secretario general de la USAC, expresó: “Nos sentimos complacidos de participar y formar parte de la organización y realización de esta destacada actividad, durante la cual los citadinos pueden tener distintas experiencias instructivas, estéticas y culinarias en los 27 museos participantes, que ofrecen conocimiento sobre diversos aspectos de la historia,  arte y cultura del país”.

El Museo de la Cinemateca Universitaria presentó a los visitantes retroproyectores antiguos en funcionamiento y conferencias sobre temas relacionados con la producción fílmica de antaño. Además, la maestra Luz María Orozco expuso en el vestíbulo del Centro Cultural Universitario una serie de retratos elaborados a carboncillo.

La historia del pensamiento humano indica que el primer museo estuvo en Alejandría, Egipto, ciudad fundada por Alejandro Magno durante la época helenística. En la indicada metrópoli hubo también una biblioteca integrada por 600,000 volúmenes.

Ambas instituciones, museo y biblioteca, daban prestigio a esa urbe por la innovación que representaban, pues la historia anterior no incluye estos referentes culturales. El museo estaba integrado por un complejo arquitectónico parecido a las ciudades universitarias actuales y disponible para que los científicos pudieran realizar con libertad sus investigaciones a cambio de un sueldo pagado por el Estado; entre ellos, Euclides, quien escribió allí los elementos de geometría en el siglo II; y Arquímedes de Siracusa, estudioso que completó en ese espacio académico su formación científica.