Aunque están en marcha varios ensayos de medicamentos, hasta el momento no se ha demostrado la eficacia de ninguno; por ello, la atención médica es primordial para la recuperación de los pacientes.

“Todos hemos recibido algún mensaje con una cura milagrosa contra el coronavirus, a pesar de que los especialistas de todo el mundo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguran que hasta el momento no hay tratamiento ni vacuna contra la enfermedad”. Advierte una publicación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El Dr. Joel Falla, jefe de Terapia Intensiva del Hospital Roosevelt, que está atendiendo a pacientes en estado delicado afectados por el coronavirus comenta: “Hay fármacos que están en investigación. Cuando dicen que prometen ayudar solo es eso, prometen, pero aún no está comprobado que de verdad lo hagan ni se sabe cuáles son los efectos adversos que puede tener un medicamento, también hay fármacos que producen efectos secundarios leves, como dolor de cabeza, y fármacos que tienen complicaciones graves cuando se mezclan con otros. Hay que ser muy cautos y buscar especialistas que puedan ayudar en atención primaria”.

“Come ajo, bebe alcohol, el virus se transmite por las líneas 5 G”, este tipo de mensajes circula en páginas de internet, redes sociales y otras plataformas de comunicación. Esta información, falsa y poco fiable, se propaga como otro virus, poniendo en riesgo muchas vidas.

Juan Pablo Pineda, jefe de residentes de Medicina Interna del Hospital Público Pedro de Bethancourt en Antigua Guatemala, es uno de los doctores que batalla en primera línea contra las adversidades que ha provocado la pandemia en un sistema de salud colapsado.

 

Antes de medicar a una persona, debe pasar por un proceso de diagnóstico, con el fin de clasificar su enfermedad como leve, moderada o severa. También es necesario conocer su historial clínico para determinar el tratamiento adecuado.

 

El galeno explica que lo más importante es no tener miedo, señala que uno de los principales retos para la persona con síntomas es salir de casa. “La gente piensa que se enfermará, irá al hospital y será enterrada en La Verbena. No hay que tener miedo, es un virus con mortalidad alta si se tienen morbilidades como diabetes e hipertensión”.

Según la OMS, alrededor de 1 de cada 5 personas que contraen la COVID-19 acaba presentando un cuadro grave y experimenta dificultades para respirar.

Las personas mayores y quienes padecen afecciones médicas previas como hipertensión arterial, problemas cardíacos o pulmonares, diabetes o cáncer tienen más probabilidades de presentar cuadros graves. Sin embargo, el 80 % de las personas se recuperan sin necesidad de tratamiento hospitalario.

Sobre los pacientes de alto riesgo, el doctor Pineda enfatiza: “Los diabéticos, hipertensos, fumadores, asmáticos o con problemas pulmonares deben mantener un control adecuado de sus enfermedades; lo más importante es entender que se tiene que tratar la enfermedad de base”.

La automedicación puede tener como consecuencia que los síntomas se agraven, por lo que es necesario buscar ayuda profesional desde que se confirma la enfermedad.

¿Qué hacer al contraer la enfermedad?

 

Según reporta la OMS, los síntomas más habituales de la COVID-19 son fiebre, tos seca y cansancio. Otros síntomas menos frecuentes son la congestión nasal, dolor de cabeza, conjuntivitis, dolor de garganta, diarrea, pérdida del gusto o el olfato, erupciones cutáneas y cambios de color en los dedos de las manos o los pies. Estos suelen ser leves y comienzan gradualmente.

Si se presenta algún síntoma de la enfermedad, primero, debe hacerse una prueba para eliminar las dudas. Al confirmarse, es necesario acudir a un centro asistencial y contactar a un médico para realizar un chequeo y determinar el estado de salud.

“Hay que contactar a un médico y no ser negligentes”, afirma el doctor Pineda, quien además dice que las personas evitan asistir a los hospitales por temor a contagiarse, pero se pueden tomar las medidas de protección necesarias, como el uso de mascarillas, caretas y lentes, para acudir sin correr riesgos.

El doctor Falla comenta que toda la campaña de educación sobre el coronavirus se ha centrado en no salir de casa, por eso hay gente que escoge automedicarse desde su hogar y espera mucho tiempo para buscar ayuda profesional.

“Tal vez piensan que todo esto va a funcionar, el problema es cuando los días pasan y, en vez de mejorar, empeoran. Están llegando a los hospitales cuando se sienten muy mal, asisten a consulta y probablemente ya pasó el tiempo de poder utilizar algunos fármacos hospitalarios”, indica.

Falla dice que en terapia intensiva solo se puede dar soporte y utilizar los tratamientos correspondientes a esta área. Lo más importante es la atención primaria, no automedicarse, sino buscar ayuda profesional para tratarse de la mejor forma.

Uno de los peligros de no contar con atención médica es que el coronavirus deteriora los pulmones. “Muchas veces el paciente necesita oxígeno, pero el cuerpo se adapta a la falta de este y no siente la necesidad de oxigenarse. A eso se debe que se vean casos de gente que está caminando en la calle y repentinamente se desploma, esto se da porque los niveles de hipoxia cerebral son altos, la gente se desmaya porque deja de llegarles oxígeno al cerebro”, expone el Dr. Pineda.

 

Signos de alarma

 

Ambos doctores advierten que las recetas mágicas no existen, cada paciente debe ser tratado de forma individual para poderle brindar los medicamentos más adecuados, según su estado de salud e historial médico.

El doctor Falla recomienda: “Si usted cree que padece la enfermedad, pero no tiene ningún síntoma, quédese en casa. Si tiene síntomas y vive con personas que pueden presentar complicaciones, para protegerlas, debe hacerse la prueba y, en caso de dar positivo, aislarse”.

Por su parte, el doctor Pineda señala: “Aunque la persona se sienta bien, hay parámetros clínicos como la frecuencia respiratoria y cardíaca, temperatura o la oximetría, que indican la necesidad de atención médica en un hospital”.

Hipoxemia: una persona puede presentar signos de hipoxemia al sentirse muy cansada, agitada o mareada al realizar poco esfuerzo en actividades pequeñas como amarrarse los zapatos o lavarse los dientes. Podría presentarse cianosis; es decir, coloración azulada de la piel, mucosa, labios o dedos. Lo ideal es hacer en ese momento una oximetría.

Fiebre: la fiebre que no cesa, a pesar de ingerir Acetaminofén, es una señal de alarma; en este caso, se debería acudir a un hospital, porque no es un cuadro normal.

 

 

Riesgo de contagiar a familiares

 

Otro grave problema de tratarse en el domicilio es que las demás personas que habitan con quien contrajo el virus pueden contagiarse. “El mejor consejo es acudir oportunamente en vez de automedicarse”, puntualiza el Dr. Falla.