En la historia nacional, la autonomía universitaria fue comprendida de distintas formas. Sin embargo, el concepto actual de la misma fue consolidado hasta 1944, mediante una lucha estudiantil que dio paso a una universidad al servicio del conocimiento y de la población, libre de injerencias políticas.

En distintas épocas surgieron varios intentos de impulsar la evolución de la universidad. Sin embargo, los intereses clericales, así como el terror y autoritarismo impuesto por las constantes dictaduras limitó la organización de la universidad a su conveniencia, con el fin de mantener una población acrítica y dócil.

Durante la Independencia, la educación superior mostraba un atraso con respecto a las teorías liberales, el cual era promovido por el clero. Con respecto al estancamiento académico, Álvarez (2014) apunta:

“El movimiento independentista encontró a la Real y Pontificia Universidad en cierto estado de letargo, tanto en su calidad de institución académica como en la fuente de desarrollo de las ideas liberales. En términos académicos, su resistencia a abrirse a los nuevos desarrollos de la ciencia, defendiendo férreamente las ideas escolásticas, la hacía una institución ultrapasada, a pesar de que sus docentes dijesen lo contrario” (p. 72).

En esa época la función de la universidad no era promover el debate de ideas, sino, por el contrario, mantener la ideología dominante.

“La institución universitaria guatemalteca de entonces, arraigada y centrada en su función de transmisora del conocimiento supuestamente elevado, pero centrado en la defensa y conservación de los dogmas religiosos más que en el cuestionamiento del conocimiento dominante —principio motor del desarrollo de la ciencia—, poco podría haber hecho por que las ideas libertarias se discutiesen con amplitud en sus espacios” (Álvarez, 2014, p. 73).

En Europa la escolástica abarcó los siglos XI al XV, en la Edad Media. De acuerdo con esta corriente filosófica, la educación estaba regida por la subordinación de la ciencia al dogmatismo clerical.

Por otra parte, la enseñanza liberal tenía como eje central el respeto a las libertades individuales para realizar cuestionamientos y la no politización de la educación. Estuvo en auge durante los siglos XVII al XIX.

Mientras que en Europa surgía esta última corriente, Guatemala recién estaba independizándose. Este desface, aunado a los intereses de los criollos, el clero y, posteriormente, de los dictadores, plegados a Estados Unidos, provocó un significativo atraso para el desarrollo de la educación superior. No obstante, el tiempo transcurrido permitió que el concepto de autonomía universitaria fuera mejorado y fortalecido.

 

Primera actualización universitaria

La primera reforma en la educación superior surgió con el gobierno de Mariano Gálvez, quien obtuvo la presidencia en 1831. Anteriormente la formación impartida para las diversas profesiones no estaba centralizada en la universidad, sino que había otras instituciones encargadas de ello, como el Protomedicato. La organización educativa era similar a los gremios de la Edad Media.

Según apunta Álvarez (2014), el 1 de marzo de 1832 se decretó la incorporación de la Universidad a la Academia de Estudios. “Esta disposición estaba contenida en las Bases para el Arreglo General de la Instrucción Pública y en las cuestiones referentes a la educación superior, considerada como tercera instrucción, establecía como una de sus responsabilidades ‘que habilite a los hombres para ejercer profesiones particulares’…” (p. 79).

Lo anterior solo podía concretarse mediante la concentración de la enseñanza en una sola institución. Además, existió un órgano dirección que se encargaría específicamente de la educación superior.

Con esta nueva concepción de universidad, las autoridades religiosas perdían su poder en la educación, ya que la responsabilidad de la misma sería transferida al Estado.

 

Retroceso conservador

Contra las ideas liberales sobre la educación superior, Mariano Rivera Paz permitiría instaurar nuevamente una educación superior vinculada a la religión.

“Sin mayores preámbulos, el régimen conservador de Mariano Rivera Paz hizo retomar el sistema educativo bajo los conceptos del siglo XVII. Con el decreto del 26 de febrero de 1840, el Gobierno disolvió la Academia de Estudios y su Dirección General, para que meses después, el 5 de noviembre de ese mismo año, se decretase el supuesto restablecimiento de la vieja Universidad de San Carlos, bajo el nombre de Universidad de la República de Guatemala” (Álvarez, 2014, p. 83).

Entre los principales detractores de los cambios implementados por Mariano Gálvez estaba Juan José de Aycinena, quien, desde la Asamblea Legislativa en 1839, buscó que fuera reincorporado el anterior modelo de universidad. Con el apoyo conservador, su petición fue cumplida y ocupó la rectoría de 1840 a 1854.

Posteriormente el expresidente Rafael Carrera, excluyó a los eclesiásticos del poder político. Sin embargo, sumió a la universidad en una crisis económica, ya que abolió los impuestos sobre herencias, que eran destinados al funcionamiento de la casa de estudios.

Para entonces, Aycinena, pese a ser conservador, hizo notar el atraso académico. Álvarez (2014, pp. 88-89) apunta: “Si por un lado se encontraba abandonada por el poder ejecutivo, este abandono era más consecuencia de las circunstancias que por causa de la acción liberal que la institución puede estar ocupando. Mientras que sus autoridades nada tenían de liberales, aun para ellos el descanso que se les tenía resultaba cuestionable y criticable: los conservadores iniciaron una larga tradición en relación con el abandono y represión al desarrollo del pensamiento científico y crítico que en la Universidad podría producirse”.

Como ejemplo de las prácticas retrógradas, se impartía latín, cuando las ideas liberales en boga indicaban que su enseñanza era anticuada y debía sustituirse por el aprendizaje y perfeccionamiento de una lengua viva.

Más adelante Carrera se alió con la Iglesia. En 1852 firmó el Concordato con la Santa Sede, así, los católicos tendrían poder para controlar la educación superior. También se establecieron lazos entre El Vaticano y el Gobierno.

 

Avances liberales

Según apunta Álvarez (2014), la Revolución Liberal, propiciada por Justo Rufino Barrios y Miguel García Granados, estableció la laicidad de la educación, se expulsaron congregaciones religiosas y se les confiscaron bienes.

Destaca la creación de la Ley Orgánica de Instrucción Superior el 1 de junio de 1875, que suprimió la Universidad de San Carlos para instituir la Universidad de Guatemala, que estaría estructurada por escuelas facultativas.

Contemplaba cambios visionarios que, si bien, no todos lograron ponerse en práctica, sentaron las bases para reformas que fueron implementadas en la Primavera Democrática. Como ejemplo de ello, se planeó fundar la Escuela de Filosofía y Literatura, que permitiría alejarse significativamente de la educación clerical para el debate de nuevas teorías.

Como primeras organizaciones políticas de estudiantes, surgen los clubes a finales del siglo XIX, entre ellos, la Juventud Médica, fundada en 1898, y la Asociación El Derecho, en 1899, movimientos que serían indispensables para la reestructuración universitaria en el siglo posterior.

 

Contra la dictadura de Manuel Estrada Cabrera

En el transcurso de su mandato presidencial, la universidad se enfrentó a un nuevo estancamiento científico. El eje del control académico sería el Estado. Como parte de las acciones autoritarias, el dictador militarizó los centros educativos, erradicó los concursos de oposición para nombrar catedráticos y nombró a la casa de estudios Universidad Estrada Cabrera.

“La intención de los cabreristas era, pues, la de recuperar aquella institución perdida, que por sobre todo tendría que ser una institución unitaria y regida por el Estado, en la que las facultades fueran contratadas por un órgano central para mantener la autocracia gubernamental” (Álvarez, 2014, p. 128).

El gobierno de Estrada Cabrera provocó malestar tanto de los liberales como de los conservadores, quienes se sumaron a la Liga Obrera para conformar el Partido Unionista. Esta organización política consideró necesario involucrar a los estudiantes universitarios en un movimiento contra la dictadura. Fue así como el 14 de enero de 1920 se instituyó el Club Unionista de Estudiantes Universitarios.

El movimiento estudiantil iba tomando consistencia, sin embargo, era necesario crear una agrupación netamente universitaria, libre de la influencia política externa. Con ese fin se fundó la Asociación de Estudiantes Universitarios. Esta acción provocó malestar en el partido, el cual incluso acusó a los estudiantes de ser cabreristas.

 


Autonomía universitaria en Latinoamérica

En 1920, cuando Guatemala luchaba contra la dictadura de Manuel Estrada Cabrera, ya habían surgido dos importantes hitos en la historia de las universidades públicas: las reformas de la Universidad de Córdoba, Argentina (1918); y de la Universidad de San Marcos, en Lima, Perú (1919).

En el caso de Argentina, iniciaba un proceso democrático en el que fueron derrotados los oligarcas. Con el nuevo gobierno, los estudiantes obtuvieron el apoyo para reestructurar la universidad y romper con las imposiciones religiosas. En Perú, tras un golpe de Estado, se garantizó la participación de los estudiantes en el gobierno universitario y se otorgó la autonomía universitaria.

Álvarez (2014) señala que ambas instituciones contaban con el respaldo de los políticos del momento. En cambio, Guatemala primero debía liberarse de la opresión gubernamental para promover el avance cultural y científico. En ese sentido, los estudiantes sancarlistas no solo impulsarían cambios educativos, sino también serían artífices de transformaciones sociales y políticas.

 

Hacia un concepto moderno de autonomía

Un antecedente de los principios de la autonomía universitaria que permanecen vigentes es el Primer Congreso Internacional de Estudiantes, organizado por la Federación de Estudiantes de México de 1921. Según apunta Álvarez (2014), en representación de la Asociación de Estudiantes Universitarios de la USAC, asistió Miguel Ángel Asturias y Óscar Humberto Espada.

Como parte de los temas, se discutió sobre la Revolución Mexicana y el papel social de los estudiantes. Debido a que los unionistas influían en el movimiento estudiantil, anteriormente, los sancarlistas no podían expresarse contra el conservadurismo y el entreguismo de los gobernantes ante Estados Unidos.

Con la AEU, los estudiantes externaron opiniones a favor de la democracia, mientras otros representantes latinoamericanos exponían una incipiente ideología antiestadounidense y antimperialista.

Para contrarrestar los temas analizados en la actividad mexicana, Álvarez (2014) apunta que, en septiembre de 1921, los unionistas realizaron el Congreso Panamericano de Estudiantes, que tenía como fin que los estudiantes se mostraran a favor de la Doctrina Monroe. Sin embargo, estos abogaron por el mejoramiento personal y la liberación de las masas.

Entre las resoluciones a las que llegaron en el congreso mexicano, el autor menciona la lucha por destruir la explotación del hombre por el hombre y la organización de la propiedad en esa época, la extensión universitaria como obligación de las asociaciones estudiantiles para difundir la cultura, impulsar universidades populares que promovieran la justicia social, la participación de estudiantes en el gobierno universitario y docencia libre. Estos postulados pudieron concretarse hasta 1944.

Un nuevo revés

El 28 de abril de 1924 la universidad sufrió otro retroceso para la obtención de la autonomía universitaria. Durante el gobierno de José María Orellana, la Asamblea Legislativa erradicó la organización de la Universidad Nacional Estrada Cabrera mediante el Decreto 1308, así como el Decreto 1031. Con este hecho se rompía la cohesión de las facultades y nuevamente el Ejecutivo tendría el control organizativo de la universidad. Las facultades funcionaban como entes dispersos sin un órgano en común que las rigiera.

Reunificación

En 1927 Lázaro Chacón unificó la institución. Mediante el Decreto 953 especificó la creación de la Universidad Nacional de Guatemala. Según explica Álvarez (2014), mediante la Ley Orgánica de la Universidad, del 31 de mayo de 1928, se retoma la universidad cabrerista.

Álvarez (2014) señala que la universidad era una institución dentro del Estado, con autonomía suficiente para el desarrollo y divulgación de la ciencia, letras y artes. Además, la universidad estaría regida por el rector o presidente del Consejo Superior Universitario y se conformarían juntas directivas en las facultades.

 

Ubiquismo

Jorge Ubico, quien asumió el poder el 14 de febrero de 1931, reorganizó la universidad por considerar que el anterior modelo no cumplía los fines propuestos. Las facultades otra vez estarían a cargo del Estado, con la Secretaría de Educación Pública.

“El Consejo Superior Universitario quedó reducido a un consejo de decanos de facultades, presididos por el rector y el secretario, pasando de ser un órgano que decidía la vida y organización de la institución a ser simplemente un cuerpo consultivo de la Secretaría de Educación Pública en cuestiones referentes a la educación superior”, expone Álvarez (2014, p. 178).

El 5 de mayo de 1932, a través del Decreto 1826, el Ejecutivo quedó a cargo de los planes y programas de estudio. Fue militarizada la educación media, restringió la libertad de enseñanza y financiera de la USAC. Asimismo, con el Decreto 2104, del 7 de junio de 1938, limitó a 50 el número de estudiantes por facultad.

Como proyecto fue planteada la implementación de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación en 1931, el decano sería el profesor Alfredo Carrillo Ramírez; como vocales, estaría Jorge Luis Arriola y Juan José Arévalo. No obstante, Ubico estaba en contra de los sectores intelectuales, el desarrollo educativo y el surgimiento de ideas opuestas a su gobierno, por lo que no se constituyó esta unidad académica.

Ubico comprendía la universidad como una institución destinada a una minoría, de la que fueron excluidas las mujeres y sectores populares.

 

Una universidad libre

Los ideales que por tantas décadas habían permanecido latentes en las generaciones estudiantiles se hicieron realidad tras el derrocamiento de Jorge Ubico y su sucesor, Federico Ponce Vaides.

En el Ideario Universitario, redactado por Manuel Galich, y entregado en junio de 1944 en las manifestaciones contra Ubico, se propugnaban los principales lineamientos de la autonomía universitaria, como ampliar el plan de actividades docentes y administrativas para dar acceso a la universidad a todos los que estén urgidos de capacitación científica; fundación de nuevos centros universitarios, como la Facultad de Humanidades; reconocimiento de la participación estudiantil en asuntos que atañen a la universidad; acceso libre al conocimiento científico; y libertad de cátedra.

Tras la Revolución de Octubre de 1944, la Junta de Gobierno otorgó la autonomía universitaria. Fue emitido el Decreto 12, donde quedó regulada y, el 31 de mayo de 1945, el Decreto 131 plasmó la Ley Orgánica de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

 

Referencia

Álvarez, V. Conventos, aulas y trincheras. Universidad y movimiento estudiantil en Guatemala (2014). Editorial Universitaria.

Cuadros:

Partido Unionista

Organización política creada en 1920 y disuelta el mismo año. Buscó congregar a distintos sectores, como obreros y estudiantes, para oponerse al régimen de Manuel Estrada Cabrera.

Doctrina Monroe

Redactada en 1923 en Estados Unidos por John Quincy Adams con el aval del presidente James Monroe. Se basaba en la frase “América para los americanos”. Sustentaba que Estados Unidos tenía el resto del continente para explotarlo a su favor. Esta teoría surgió ante el temor de que las potencias europeas instauraran colonias imperiales en América.

Asociación de Estudiantes Universitarios

Fundada el 22 de mayo de 1920, estuvo conformada inicialmente por miembros de la Generación del 20, entre ellos, Miguel Ángel Asturias, David Vela, Epaminondas Quintana y Clemente Marroquín Rojas.

Jornadas de Junio

Constituyeron una serie de manifestaciones pacíficas que unieron a universitarios, maestros y sector civil contra la dictadura de Jorge Ubico. Destaca el 25 de junio, fecha en que el presidente Ubico ordenó la disolución violenta de la protesta. Como consecuencia, falleció la maestra María Chinchilla. En respuesta, se organizó
una manifestación más grande, con aproximadamente 100 000 personas el 29 de junio. Estas acciones darían como resultado la renuncia de Ubico el 1 de julio.

Por Claudia Rodriguez

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